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 Juzgando a Dios

Psychic TV y KVB en Madrid

 
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Publicado
2015-12-07
 
El pasado 26 de noviembre las bandas británicas Psychic TV y KVB visitaron España en una única actuación organizada en la capital de un reino al que cada vez le cuesta más comprenderse a sí mismo. Dos horas de psicodelia roquera sin demasiado espíritu lisérgico, y post-punk con toques industriales envasados al vacío.
 

La deontología es una disciplina que, en gran parte de los casos, puede traer a engaños. Kant la dio a conocer como “la ética del deber”, y le sirvió de colchón para argumentar su famoso “imperativo categórico”. Pues bien, como todos sabemos, una cosa es lo que “debería ser”, es decir, el alimento de toda moral; y otra cosa, en ocasiones diametralmente opuesta, es “lo que es”; es decir, “el hecho”.

El hecho que moldea este discurso es, de forma indefectible, la actuación de dos bandas de origen británico; una de ellas, la encargada de coronar el cartel, Psychic TV, afincada actualmente en Estados Unidos por causa del truculento devenir vivencial de su líder, el siempre polémico Genesis P-Orridge. KVB todavía cuenta con poco rodaje y una discografía que, en mi humilde opinión, ha ido descendiendo de forma vertiginosa en lo que a calidad se refiere a raíz de su segundo LP, “Always Then”.

Psychic TV y KVB en MadridPues bien, ahora le toca el turno a “lo que debería haber sido”. Para realizar este ejercicio moral necesitamos forzosamente un referente, algo en lo que basar la justificación de nuestra expectativa en relación con el alcance del hecho. En KVB lo encuentro en sus discos, colecciones de tonadas enérgicas cargadas de oscuridad y minimalismo que llaman la atención a la primera escucha por su incesante destello post-punk tamizado a base de distorsiones y el continuo ejercicio de la caja de ritmos. Poco de lo que en ellos quedó registrado se materializó en el escenario de la sala Arena. El dúo no consiguió empatizar con un público que, al igual que los tiempos que corren, muta tan deprisa como para no poder reconocerse de forma certera. Un espectáculo complaciente que no logró cumplir su objetivo. Lo que fue no es lo que muchos esperaban. Consumidores, por suerte o por desgracia, somos todos; eso, lejos de ser un pecado, se acerca más a una ineluctable imposición social. La virtud del buen consumidor no radica en consumir indiscriminadamente, sino en saber qué se consume para poder protestar si los langostinos son servidos sin cola.

El caso de Psychic TV es completamente opuesto. Si por algo se caracteriza su frontman, Genesis P-Orridge, es por su actitud anómica e imparablemente creativa. Genesis dio forma durante la segunda mitad de los setenta del siglo pasado junto al resto de Throbbing Gristle a un movimiento sociocultural bautizado por ellos mismos con el nombre de industrial. A principios de los ochenta, tras la separación de la banda seminal, consiguió reinventarse a sí mismo creando junto a Alex Fergusson y Peter Christopherson la agrupación que hoy nos ocupa, sin embargo todo ha cambiado mucho en estos últimos treinta años. Hace tiempo que Genesis se escoró hacia las melodías rockeras, concretamente tras la salida de Christopherson, Balance y David Tibet, y desde entonces ya ha llovido un poco. A nadie debería sorprenderle que Orridge haga rock psicodélico. Quien conoce la trayectoria de este artista sabe que este artista hace lo que quiere, lo que le viene en gana, y precisamente ahí radica su encanto. Genesis no se vende a nadie, su música es sincera y febril, cargada de reminiscencias del pasado y de guiños a otras bandas con las que compartió historia.

Snakes”, su último disco publicado el año pasado, ha sido la razón de esta gira. Un LP que, en opinión de muchos, da la vuelta a una tortilla cocinada con los mismos ingredientes que PTV3. El tiempo no perdona a nadie, y en el caso de Genesis es más que apreciable; pero el tiempo, a su vez, es el mejor maestro, y Genesis se encargó de demostrarlo. Juzgar a Genesis P-Orridge es exponerse a la equivocación. Genesis es uno de los pocos artistas a los que no se les puede imponer un “imperativo categórico”: viste como quiere, come lo que quiere, y tu opinión o la mía no van a influirle en ningún aspecto, quizá ni le hagan gracia. Genesis está por encima de la moral, se la come con patatas, y quizá esa sea la subrepticia razón que te hizo asistir a este concierto.

No creo que condenar a Psychic TV por el resultado de su actuación sea lo más apropiado. Una cosa es la Historia, y otra muy distinta, incluso adversa, es cómo ésta es vendida.

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David Tibet

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