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 Furia ruidista en Dresden:TOWER TRANSMISSIONS V

TOWER TRANSMISSIONS V

 
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Publicado
2015-11-23
 
El fin de semana que cerraba el mes de septiembre tuvo lugar en la hermosa ciudad de Dresden (Alemania) un espectacular evento que satisfizo en demasía a todos los amantes de la experimentación electrónica extrema: el quinto certamen del festival Tower Transmissions. Mentenebre estuvo allí, y a continuación pasa a daros crónica de lo vivido.
 

TOWER TRANSMISSIONS VDresden, una ciudad bella en donde las haya, con un casco histórico que nos muestra de forma constante, a cada paso que se avanza por ella, el buen hacer y la elogiable capacidad de organización del pueblo alemán, albergó de nuevo uno de los certámenes más importantes en lo que a música experimental extrema e infrecuente se refiere: la quinta entrega del elogiado festival Tower Transmissions, un evento que gracias a su periodicidad anual está convirtiéndose en una referencia inexcusable para todos los amantes de la música más acometedora a los tímpanos.

El evento tuvo lugar la sala Puschkin, un tanto alejada del casco antiguo pero ideal para el tipo de música que en ella se iba a realizar. De distribución angulosa, repleta de recodos, oscura, con pasillos angostos iluminados por una inquietante luz roja coagulada y una sala de relax que se había provisto para la ocasión como reducto para todo el que quisiese descansar de tanto estruendo; en ella la música predominante era más dark ambient y ritual. Fuera del inmueble, se había dispuesto un tenderete improvisado con comida y cerveza alemana para reponer las energías perdidas durante los conciertos. Además de esto, se destinó una de las estancias a la venta de material discográfico y merchandising.

Haciendo acopio de una puntualidad que se atribuye desde tiempo inmemorial a los británicos, la quinta entrega de Tower Transmissions dio comienzo a las siete de la tarde. Los encargados de abrir el festival fueron los checos Magadan, poco conocidos por el público por causa de su exigua discografía, que tan solo está compuesta por una casete editada hace dos años. Una hora más tarde le tocó el turno a CO Caspar. Su actuación basculó entre una suerte de experimental puramente improvisado y distorsiones un tanto hirientes, un concierto desconcertante en donde los hubo que generó una disparidad de opiniones al respecto.

TOWER TRANSMISSIONS VEl finlandés Mikko Aspa, más conocido por su proyecto Grunt y el sello que él mismo comanda, Freak Animal Records, entró al lúgubre escenario para deleitar al personal presentando una de sus facetas: Clinic Of Torture. Como era de esperar, el local se llenó de ruido y alaridos en continua sintonía con los audiovisuales que se proyectaban tras el cuerpo del artista, generando en el público el impacto que buscaba.

Los teutones Inade relajaron las columnas de la sala con una suerte de dark ambient ocasionalmente rítmico, muy bien ejecutado, que fue enriquecido con instrumentos de origen ritual. Un concierto que supo equilibrar el festival, rebajando la tensión engendrada por las anteriores bandas.

Lo de In Slaughter Natives fue una auténtica lástima. Al pobre Jouni Havukainen le saturaban hasta los pensamientos. No sabemos por qué, ya que para eso están las pruebas de sonido, pero cada vez que se acercaba al respetable, su voz se fundía con la emitida por los altavoces de la sala, generando, como es de libro, un acoplamiento. Si el artista reculaba, los monitores situados en la parte trasera del escenario contraatacaban haciendo lo propio. Más que un vocalista, Havukainen parecía un guerrero hoplita luchando cuerpo a cuerpo contra el eco de su propia voz. La batalla se libró hasta el último aliento, y a pesar de los inconvenientes, el set que llevaban programado se ejecutó en su totalidad.

Quince minutos más tarde de la media noche, el grupo estadounidense Bastard Noise nos dio una buena demostración de ingeniería modular con una colección de pequeños sintetizadores parcheados, controlados por una especie de joystick con el que consiguió amedrentar al respetable a base de continuas fluctuaciones auditivas cargadas de disonancias.

TOWER TRANSMISSIONS VEl sábado 26 guardaba nuevas e interesantísimas sorpresas. La encargada de dar comienzo esta nueva oferta de ruido sin mesura fue la danesa Puce Mary. Sorprendió a todas luces por su contraste conceptual: Llegas a la sala y te encuentras a una señorita rubia y bien vestida que, repentinamente, empieza a darle cera a su sintetizador a base de filtros y parcheados hasta moldear un contexto auténticamente siniestro sobre el que empieza a esputar injurias al más puro estilo Genocide Organ. Sólo puedes pensar que es algo fantástico y caer rendido a sus pies. El espectáculo se hizo muy corto, y en opinión de muchos asistentes fue de lo mejorcito que pasó este año. Puce Mary dejó el listón muy alto, y los finlandeses Filth and Violence, que sucedieron a esta rubia peligrosa, sufrieron las consecuencias.

Unos minutos antes de que diesen las nueve y media, Sardh ocupó un escenario que se les quedaba un tanto escaso. Hablamos de cinco músicos que a base de instrumentación percutida lograron crear una atmosfera emparejada con los mejores momentos de Test Department o los primeros pasos de Einstürzende Neubauten. Un desarrollo embriagador e hipnótico que supo dejar muy buen sabor de boca y prepararnos para lo que se suponía que era el plato fuerte de la noche.

Que se te caiga el cabeza de cartel dos días antes de dar comienzo un festival es un susto que al promotor del evento le va a suponer cinco años menos de vida. Implica saber reaccionar y moverse rápido, ser firme y no cejar en el empeño de encontrar una buena alternativa. Pues bien, esto fue exactamente lo que sucedió en esta quinta entrega de Tower Transmissions. Genocide Organ, sin lugar a dudas el grupo estrella del festival, un patronato de artistas que lleva operando desde las postrimerías de los ochenta y que, en cierta manera, revitalizó la estela power electronics creada por Whitehouse a comienzos de los ochenta enriqueciéndola y nutriéndola de sonido y distorsiones, no pudieron actuar por motivos personales.

TOWER TRANSMISSIONS VFrente a esto, fue R. Karmanik con su proyecto Brighter Death Now el encargado de solucionar este problema de acefalía. BDN es también otra de las bandas pioneras de la nueva oleada de ruido hierático desarrollada durante los noventa. Karmanik es famoso por dos cosas: sus constantes melopeas y la creación de un sello tan relevante como el ya desaparecido Cold Meat Industry, que dio cabida a lo que hoy se consideran grandes mitos de la nueva música industrial. Brighter Death Now supo estar a la altura de las circunstancias. Karmanik vino acompañado por gran parte de sus amigos, entre los que se encontraban Lina de Deutsch Nepal, Thomas de Trepaneringsritualen o la propia Puce Mary, con la que se marcó un dueto al final del concierto en el que la danesa pudo saborear la insipidez del metal frío, ya que Roger, en uno de sus constantes brotes de diplomacia y cortesía, le introdujo el micrófono hasta la campanilla.

El punto y final lo puso el antemural Henrik Nordvargr Björkk con una de sus incontables facetas artísticas: Goatvargr. Para quien desconozca este proyecto, en Mentenebre hemos escudriñado algún disco suyo. A largos trazos, el espectáculo consistió en un juego de loops que sirvieron de basamento para la voz de este titán ario. Todo ello fue amenizado por una colección de escenas pornográficas que desvelaban todo tipo de dudas a aquel que no supiese en qué consiste una felación.

Si con todo lo comentado en este álbum de párrafos no sientes una mínima curiosidad por este impactante festival es que, o creciste leyendo a Descartes, o no provienes de este planeta. Desde Mentenebre queremos felicitar encarecidamente el buen hacer de los promotores que han tenido a bien llevar a cabo un año más lo que por derecho propio se ha convertido en el Treffen del ruido: el Tower Transmissions Festival.

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Fotografía por Martyn Flash  {MN}

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Más detalles sobre:
Whitehouse & Brighter Death Now & Cold Meat Industry

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